
Me dije a mi misma que no escribiría nada más aquí, pero, por seguir la racha de no hacerme caso, romperé mi palabra.
Puede que no tenga sentido alguno, puede que no sea ni siquiera verdad, pero se me junta todo.
Desearía pasar desapercibida, desearía que nadie se sintiera atraído ni lo más mínimo por mí. Me repito esa frase, y por un momento me creo que es lo que necesito, lo que quiero, pero no.
Sigo haciendo estupideces, una tras otra. He entendido porque me han llamado "fría" tantas veces, porque me toman por insensible, ya lo sé.
Mi cabeza solo se centra en una cosa, y ahora que he tenido tiempo de olvidarme de todo lo demás y quedarme a solas con esa pensamiento por fin lo he visto claro. Me obsesiono conmigo misma, me obsesiona y no me deja ver nada más.
No sé lo que siento porque no me importa, no me importa absolutamente nada. Finjo sentirme afectada, me intento convencer de que las lágrimas son por lo que pasa en el mundo que me rodea, por mis relaciones rotas, por mi relaciones inadecuadas, pero no. Las risas son superficiales, las lágrimas surgen de la desesperación.
Me oculto a mi misma el problema, no quiero admitirlo, y no quiero porque admitirlo solo empeoraría aun más las cosas. No, aquí no vale eso de "el primer paso para superarlo es admitirlo" ¿Qué pasa si el propio problema es el problema?
Mi mundo se centra en mí, únicamente en mí, en mi imagen, en la imagen que yo tengo de mi misma. Una imagen cambiante, aleatoria, impredecible.
¿Por qué me es tan fácil afrontar las cosas normalmente? porque no es un problema si no me lleva a fijarme en mi misma. Cualquier cosa que me distraiga de pensar en como soy es una ayuda, cualquiera por mala que sea.
No, no es que crea que no soy suficiente para nadie, no es que me odie como tal. Es, simplemente, que me obsesiona.
Sea buena o mala, la concepción de mi misma que tengo en cada momento es algo que siempre esta presente por encima de todas las cosas. Todos los hechos de mi alrededor pasan por ese filtro y pierden importancia ante él.
A veces me miento y me digo que no es así, que si que me importan las cosas, e incluso a veces consigo atisvar la realidad fuera de mi pequeña burbuja de egocentrismo. Veo como la gente sufre, veo como la gente es feliz, veo como influyo en sus vidas a un nivel que no llego a entender.
¿Qué me ha hecho así? ¿Lo he sido siempre? ojala pudiera recordarlo.
Y ahora que lo sé solo puedo empeorar las cosas. Mi parte racional, mi cabeza sensata, con sus valores y opiniones me grita que esto es algo estúpido, que soy un tipo de persona horrible, que no valgo nada. Y eso solo sirve para seguir centrándome en mí, es un bucle infinito.
Intentar mejorarme es inútil, por mucho que lo consigo sigo sin aceptarme. Podría decirse que eso es algo positivo "te ayuda a mejorar" me decía, pero no si lo hago de esta manera. Me estoy descontrolando, y ahora esa parte de mi cabeza que sabe de mi obsesión me para los pies y me impide acabar la reforma. Trabajo inútil, esfuerzo y sufrimiento en vano, eso es lo que consigo.
Ojala supiera salir de aquí, pero empiezo a temer que esta es simplemente mi forma de ser. Debo aprender a vivir con esto lo mejor que pueda.
"No es tan malo, no te quejes tanto" me digo, y entonces veo como vuelvo a centrarme en mí misma: yo, yo, yo. Como he dicho es un bucle.
Y sí, sé que todo el mundo se preocupa de su imagen, lo sé, pero a ellos no les impide ver el mundo real, ¿o si?
En cualquier caso, ¿por qué escribo esto? ¿es para desahogarme? ¿es para aclararme? ¿es para liarla como siempre con la gente que me importa?
Por muy buena que llegue a ser, no creo que lo sea lo suficiente como para dejar de estar ciega ante lo verdaderamente importante. Aunque, ¿Qué es lo verdaderamente importante para mí?